miércoles, 10 de octubre de 2012


¿Porqué desde el sur del conurbano? Porque estoy instalado ahí y vivencio desde ese lugar la transformación que desde el 2003 sufre la Nación, y digo sufre porque la resistencia puesta ante algunas cambios están causando sufrimiento.

Porque desde este sur que acompaña y resiste el olvido a que han condenado al sur de la Ciudad de Buenos Aires, esa resistencia nos ha hecho diferentes, como si esa postura frontal al Riachuelo mirando a la urbe que crece hacia el Norte nos hiciera más fuertes.



Porque aquí y no sé porqué, en 1904 mi bisabuelo apostó por una pedazo de tierra sobre un bañado, cuando hacía poco este lugar perdía el nombre de Pueblo Battaglia y como decimos habitualmente, su único valor era la vía del tren Roca atravesando el territorio.

Porque la decisión que la faz más hermosa de Evita mire hacia aquí desde la 9 de Julio es todo un símbolo que refuerza a quienes estamos parados en este lado del país.



Porque desde acá se urdió el 17 de Octubre y esos grasitas que avanzaron sobre la inmaculada Plaza de Mayo eran los que alimentaban la ciudad desde los frigoríficos de Avellaneda y la industria que busca recuperar sus oropeles perdidos en la letanía del liberalismo.

Y como este es un pueblo de laburantes, Avellaneda es una de las ciudades que más aporta a nivel industrial en la Provincia de Buenos Aires, vamos a acompañar la transformación del país y desde acá vamos a ir contando como se está sucediendo esa realidad.

Hoy no vamos a hablar de lo que se hizo. Supongamos por un momento que nos hacemos eco de las críticas de partir siempre comparando con el 2001, con ese país devastado, cuyos valores de desocupación, pobreza e indigencia marcaban el estado de descomposición de la Nación.

Supongamos que se ha hecho mucho, mucho. Y que cuando decimos que vamos por más, en realidad estamos diciendo que falta mucho, mucho, aún.

Repito habitualmente entre mis conocidos que con un rollo de papel higiénico de 90 metros, puedo comenzar a escribir todo lo que creo que falta hacer.

Vamos a ir hablando de todo lo que falta, pero en simultáneo, contrastemos que pasa entre los que no están de acuerdo con este proyecto, porque cada cuestión que falta afectará intereses y generará resistencias, de todo tipo y color.

En Setiembre de 2011 cursé en el Instituto Gestar, la 2° edición del Curso de Formación Política, sobre la plataforma de la Universidad de Tres de Febrero. Tuvimos que definir dos modelos en pugna, por el tipo de país que queremos y la forma de explicárselo al vecino. Esto fue antes de las elecciones presidenciales, antes del 54% de los votos a un solo candidato, a un solo proyecto, a un esquema de políticas en práctica desde 8 años antes. El otro 46% votó a varias tentativas de proyectos, algunos cercanos a nuestro gobierno en algunas cosas, otros absolutamente disímiles.

Veamos que escribí hace más de un año y el análisis que hago ahora, cacerolas de por medio, a quienes definí como los que están del otro lado=los dueños de las cacerolas:

Los que no quieren la redistribución del ingreso (de sus ingresos, porque son fruto de su esfuerzo personal que es la manifestación de su libertad que hoy sienten cercenadas por la restricción cambiaria),
Los que quieren que el estado se retire de las cuestiones para los que no sería competente (recuperación del Correo Argentino, de Aguas Argentinas, de Aerolíneas Argentinas, de las AFJP… y todavía no habíamos recuperado Yacimientos Pretrolíferos Fiscales)
Los que se quejan de la presión impositiva pero no pagan los impuestos de sus casas en los countrys y las patentes de sus autos de lujo  
Los que se quejan de la falta de respeto de las normas, pero no respetan las de tránsito quitando o cambiando las patentes de sus autos de lujo para no ser multados,
Los que se quejan por el aumento de las prepagas de salud, pero no quieren que se potencie la salud pública,
Los que pregonan que la Universidad Pública está llena de vagos y quieren arancelarla,
Los que creen que la Argentina termina en la General Paz y como mucho se extiende un poco también por la Panamericana,
Los que quieren ciudades “ordenadas y limpias” como Londres, París o Nueva York, pero no observan lo que ahí sucede por ser tan limpios y ordenados,
Los que quieren quedarse con toda la renta excedente porque son los que arriesgan su capital por el país, pero mantienen a sus empleados en negro o en condiciones de trabajo esclavo,
Los que están más preocupados por el funcionamiento de la Panamericana y la General Paz antes que por el funcionamiento del transporte público,
Los que no están interesados en el desarrollo industrial, porque afuera está todo hecho, es mejor y más barato que en la Argentina,
Los que creen que este es un país para el 60 % de la población y el restante 40% sobra,
Los que no quieren manifestaciones gremiales porque los sindicalistas son todos corruptos y al fin y al cabo los derechos de los trabajadores están más que cubiertos con los salarios que cobran,
Los que hablan de urbanizar los asentamientos pero no dejan de maniobrar para hacer negocios con los terrenos que ocupan,
Los que creen que les regalaron un ingreso a los dos millones de jubilados nuevos porque nunca trabajaron,
Los que insisten que la AUH las madres lo gastan en paco y juego y que son un incentivo para seguir de vagos,
Los que ven un pibe con gorra y lo rotulan como chorro,
Los que se llenan la boca hablando de institucionalidad, de consenso y de valores republicanos pero cuando se le enciende una cámara dicen que la segunda vuelta en la CABA fue tirar 15 millones de pesos o los que llaman a sacar a patadas (eso sí, por los votos) a este Gobierno.

Vamos haciendo el surco, Unidos y Organizados, juntos para el mismo lado.

Abrazo.

1 comentario:

  1. Al igual que vos, cuando miro quien está en la vereda de enfrente reafirma que estoy en el lugar correcto. Estoy en tu mismo lado y también miro a Buenos Aires desde el sur (aunque un poquito mas lejos que vos) Excelente análisis.

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