¿Porqué desde el sur
del conurbano? Porque estoy instalado ahí y vivencio desde ese lugar
la transformación que desde el 2003 sufre la Nación, y digo sufre
porque la resistencia puesta ante algunas cambios están causando
sufrimiento.
Porque desde este sur que
acompaña y resiste el olvido a que han condenado al sur de la Ciudad
de Buenos Aires, esa resistencia nos ha hecho diferentes, como si esa
postura frontal al Riachuelo mirando a la urbe que crece hacia el
Norte nos hiciera más fuertes.
Porque aquí y no sé
porqué, en 1904 mi bisabuelo apostó por una pedazo de tierra sobre
un bañado, cuando hacía poco este lugar perdía el nombre de Pueblo
Battaglia y como decimos habitualmente, su único valor era la vía
del tren Roca atravesando el territorio.
Porque la decisión que
la faz más hermosa de Evita mire hacia aquí desde la 9 de Julio es
todo un símbolo que refuerza a quienes estamos parados en este lado
del país.
Porque desde acá se
urdió el 17 de Octubre y esos grasitas que avanzaron sobre la
inmaculada Plaza de Mayo eran los que alimentaban la ciudad desde los
frigoríficos de Avellaneda y la industria que busca recuperar sus
oropeles perdidos en la letanía del liberalismo.
Y como este es un pueblo
de laburantes, Avellaneda es una de las ciudades que más aporta a
nivel industrial en la Provincia de Buenos Aires, vamos a acompañar
la transformación del país y desde acá vamos a ir contando como se
está sucediendo esa realidad.
Hoy no vamos a hablar de
lo que se hizo. Supongamos por un momento que nos hacemos eco de las
críticas de partir siempre comparando con el 2001, con ese país
devastado, cuyos valores de desocupación, pobreza e indigencia
marcaban el estado de descomposición de la Nación.
Supongamos que se ha
hecho mucho, mucho. Y que cuando decimos que vamos por más, en
realidad estamos diciendo que falta mucho, mucho, aún.
Repito habitualmente
entre mis conocidos que con un rollo de papel higiénico de 90
metros, puedo comenzar a escribir todo lo que creo que falta hacer.
Vamos a ir hablando de
todo lo que falta, pero en simultáneo, contrastemos que pasa entre
los que no están de acuerdo con este proyecto, porque cada cuestión
que falta afectará intereses y generará resistencias, de todo tipo
y color.
En Setiembre de 2011
cursé en el Instituto Gestar, la 2° edición del Curso de Formación
Política, sobre la plataforma de la Universidad de Tres de Febrero.
Tuvimos que definir dos modelos en pugna, por el tipo de país que
queremos y la forma de explicárselo al vecino. Esto fue antes de las
elecciones presidenciales, antes del 54% de los votos a un solo
candidato, a un solo proyecto, a un esquema de políticas en práctica
desde 8 años antes. El otro 46% votó a varias tentativas de
proyectos, algunos cercanos a nuestro gobierno en algunas cosas,
otros absolutamente disímiles.
Veamos que escribí hace
más de un año y el análisis que hago ahora, cacerolas de por
medio, a quienes definí como los que están del otro lado=los dueños
de las cacerolas:
Los que no quieren la
redistribución del ingreso (de sus ingresos, porque son fruto de su
esfuerzo personal que es la manifestación de su libertad que hoy
sienten cercenadas por la restricción cambiaria),
Los que quieren que el
estado se retire de las cuestiones para los que no sería competente
(recuperación del Correo Argentino, de Aguas Argentinas, de
Aerolíneas Argentinas, de las AFJP… y todavía no habíamos
recuperado Yacimientos Pretrolíferos Fiscales)
Los que se quejan de la
presión impositiva pero no pagan los impuestos de sus casas en los countrys y las
patentes de sus autos de lujo
Los que se quejan de la
falta de respeto de las normas, pero no respetan las de tránsito
quitando o cambiando las patentes de sus autos de lujo para no ser
multados,
Los que se quejan por el
aumento de las prepagas de salud, pero no quieren que se potencie la
salud pública,
Los que pregonan que la
Universidad Pública está llena de vagos y quieren arancelarla,
Los que creen que la
Argentina termina en la General Paz y como mucho se extiende un poco
también por la Panamericana,
Los que quieren ciudades
“ordenadas y limpias” como Londres, París o Nueva York, pero no
observan lo que ahí sucede por ser tan limpios y ordenados,
Los que quieren quedarse
con toda la renta excedente porque son los que arriesgan su capital
por el país, pero mantienen a sus empleados en negro o en
condiciones de trabajo esclavo,
Los que están más
preocupados por el funcionamiento de la Panamericana y la General Paz
antes que por el funcionamiento del transporte público,
Los que no están
interesados en el desarrollo industrial, porque afuera está todo
hecho, es mejor y más barato que en la Argentina,
Los que creen que este es
un país para el 60 % de la población y el restante 40% sobra,
Los que no quieren
manifestaciones gremiales porque los sindicalistas son todos
corruptos y al fin y al cabo los derechos de los trabajadores están
más que cubiertos con los salarios que cobran,
Los que hablan de
urbanizar los asentamientos pero no dejan de maniobrar para hacer
negocios con los terrenos que ocupan,
Los que creen que les
regalaron un ingreso a los dos millones de jubilados nuevos porque
nunca trabajaron,
Los que insisten que la
AUH las madres lo gastan en paco y juego y que son un incentivo para
seguir de vagos,
Los que ven un pibe con
gorra y lo rotulan como chorro,
Los que se llenan la boca
hablando de institucionalidad, de consenso y de valores republicanos
pero cuando se le enciende una cámara dicen que la segunda vuelta en
la CABA fue tirar 15 millones de pesos o los que llaman a sacar a
patadas (eso sí, por los votos) a este Gobierno.
Vamos haciendo el surco, Unidos y Organizados, juntos para el mismo lado.
Abrazo.
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Al igual que vos, cuando miro quien está en la vereda de enfrente reafirma que estoy en el lugar correcto. Estoy en tu mismo lado y también miro a Buenos Aires desde el sur (aunque un poquito mas lejos que vos) Excelente análisis.
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